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Por
disposición del gobernador militar Leonard Wood,
a fines de abril de 1902, se fijó el 20 de Mayo
para la transmisión de poderes. En ese día se iban
a retirar de Cuba las tropas norteamericanas y tomaría
posesión del gobierno el presidente electo, Tomás
Estrada Palma. La culminación de los deseos del
patriotismo cubano, el nacimiento de la República,
tuvo así su fecha oficial.
La
víspera, el día 19, la Academia de Ciencias había
celebrado una reunión. Su vicepresidente, el doctor
Tomás V. Coronado, se excusó por la fecha en su
discurso: "Día de gran júbilo para La Academia
de Ciencias médicas, físicas y naturales es el que
conmemoramos hoy, el XLII aniversario de su fundación...
La Academia, cumpliendo un deber reglamentario,
se ve precisada a celebrar su fiesta solemne de
antiguo establecida, en día como éste, triste, muy
triste, porque también conmemora la sentida muerte
de aquel apóstol a quien Dios concedió fuerza y
perseverancia inimitables para tremendas luchas
por la libertad. Los académicos depositan una lágrima
ante la tumba del que se llamó José Martí, y penetrados
de las ideas altruistas del compatriota desaparecido,
proseguimos las tareas científicas pretendiendo
también enaltecer y honrar la Patria que él nos
dio..."
Un
testigo de la época, Rafael Martínez Ortiz, recordó
así esos días de Mayo de 1902 en su libro Cuba:
los primeros años de independencia (1911): "El
19 fue día de recogimiento: se conmemoraba la muerte
de Martí; las banderas a media asta con crespones
de luto ondeaban sobre los hogares: parecía prepararse
la nación con la plegaria en los labios y con el
recuerdo de los sacrificados en el alma a celebrar
dignamente la más grande de las fiestas... Al sonar
el primer campanazo de la media noche, la muchedumbre
apiñada en las calles y paseos principales, cambió
de aspecto; al recogimiento sucedió la algazara,
al silencio el estrépito, la calma a la agitación...
La aurora encontró la ciudad vestida de gala; los
lazos negros que sombreaban al atardecer las banderas
habían desaparecido... La alegría era general y
era legítima; palpaban los cubanos sus ensueños...
Todas las fiestas celebradas hasta entonces habían
sido pálidas comparadas con las de esa fecha inolvidable..."
A
las ocho de la mañana del día 20 tuvo lugar en la
Catedral un Te Deum, dijo el Diario de la Marina,
"En celebración de la constitución de la República,
y para dar gracias a Dios Nuestro Señor por los
beneficios que se ha dignado dispensarle... Asistieron
al religioso acto, que resultó muy lucido, el presidente
de la República Sr. Tomás Estrada Palma, el Secretario
de Estado y Justicia, señor [Carlos de Zaldo
y el general Máximo Gómez... Las naves del hermoso
templo, adornadas con lujosas cortinas ostentando
los colores nacionales, se vieron invadidas por
una multitud de fieles entre los que figuraban numerosas
damas, todo lo que prueba que los sentimientos religiosos
no han menguado en el corazón de las habitantes
de esta ciudad..." Hubo, en la tarde, una recepción
en el Palacio a la que asistieron autoridades y
dignatarios (senadores y representantes, y, entre
otras personalidades, Máximo Gómez, Carlos Finlay,
Fernando Figueredo y Rafael Montoro), agentes diplomáticos
de varios países (los Ministros de los Estados Unidos,
de Inglaterra y México; los Encargados de Negocios
de España, Bélgica y China; los Cónsules de Chile
y del Ecuador...) Y siguieron desfiles, en la Plaza
de Armas, del ejército, la policía, la guardia rural
y los bomberos, mientras en las calles de La Habana
y en los parques de las ciudades del interior, se
celebraba con similar alegría tan señalada fecha.
El 21 de mayo comentó el el Diario de la Marina
lo sucedido el día anterior; allí se lee:
El
pueblo de la Habana demostró ayer una vez más que
sabe aliar la alegría y el entusiasmo a la cordura,
y que posee el secreto de expresar ostensible y
hasta ruidosamente su regocijo, sin provocar conflictos
ni promover desórdenes. La nota característica de
la conmemoración de ayer fue que en "todas las clases
y todos los elementos sociales. El 20 de Mayo es
felizmente una fecha que en nadie despierta, como
otras, ningún recuerdo amargo, y a cuya significación
pueden asociarse unos con entusiasmo, otros con
sincera cordialidad y con espíritu fraternal todos...
El bien más preciado para un pueblo es su paz moral,
único asiento firme de la tranquilidad pública,
y no es necesario perseguirlo en Cuba, porque está
ya en lo esencial conseguido; no se necesita más
que consolidarlo hasta hacerlo indestructible. Es
ése uno de los resultados que a los ojos del observador
ofrece la conducta del pueblo de La Habana, de todo
el pueblo de La Habana, y seguramente de todo el
pueblo de Cuba de regocijo, dando a la ciudad un
aspecto desusado de animación. Al dar las doce de
la noche el martes 19, en todas las calles se dispararon
cohetes y voladores, las campanas repicaron, los
tranvías aparecieron engalanados con banderitas
y cortinas con los colores de la bandera cubana,
y gran número de personas comenzó a recorrer el
paseo del Prado, hasta el Malecón, y las principales
calles de la ciudad...
Y
en la emigración que tanto había contribuido a la
independencia con sus recursos humanos y económicos,
se celebró ese 20 de Mayo con el mayor entusiasmo.
El recuerdo del acontecimiento quedó en las páginas
de The Morning Tribune, el periódico de Tampa, al
día siguiente de la fecha, donde con grandes titulares
en la primera páginas se lee: "Big Day in Havana.
President Estrada Palma is Sworn In. Cuba's Flag
Flíes". "Cuba Now Free. Great Enthusiasm Attends
Advent of the Long-Suffering Island Among the Nations
of the Earth. Cuba Libre!" "President Roosevelt
Proclaims the New Republic of Cuba". Y sobre la
celebración en la ciudad dice una reseña con el
titulo "The Cuban Citizens Hail Their New Republic";
"Pocas fueron las casas de Ybor City y West Tampa
que no pusieron en evidencia la consagración de
Cuba Libre. Los hogares y los negocios de los cubanos
residentes en Tampa estaban engalanados con banderas
y retratos de los héroes cubanos... Los comerciantes
norteamericanos mostraron su alegría adornando,
también entusiastas, sus negocios con los colores
de Cuba. Auspiciados por el Club Nacional Cubano,
hubo varios actos con saludos de artillería, música,
discursos, voladores, fiestas y servicios religiosos,
los cuales hicieron que esta celebración del 4 de
Julio cubano en Tampa no pueda olvidarse por los
cubanos ni por toda la ciudadanía". "El edificio
del Club Nacional Cubano, situado en la esquina
de la Novena Avenida y la calle Catorce, estuvo
bellamente adornado y se celebró un banquete. Los
ciudadanos más prominentes de la ciudad asistieron
a él... En todas las fábricas de tabaco se suspendieron
las labores, como si fuera un día de fiesta. Fue
la celebración más entusiasta en toda la historia
de la colonia cubana". [It was the most enthusiastic
celebration in the history of the local Cuban colony.
Había
otras fechas que hubieran honrado los esfuerzos
para lograr la independencia: el 10 de Octubre,
por el alzamiento de Céspedes en 1868 y el inicio
de la Guerra de los Diez Años; el 27 de Noviembre,
por los estudiantes de Medicina fusilados en La
Habana en 1871; el 24 de Febrero, por el Grito de
Baire y el comienzo de la guerra del 95; el 19 de
Mayo, por la caída en Dos Ríos de José Martí, en
ese mismo año; el 7 de Diciembre por la muerte de
Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en Punta Brava,
en 1896. ¿Por qué, entonces, escogió Wood el 20
de Mayo desconociendo fechas llenas de espíritu
separatista?
La
fecha podía tener directa relación con el desembarco
en Cárdenas de Narciso López, y que el 19 de mayo
de 1850 ondeó en aquella ciudad la bandera cubana
enarbolada por el matancero Juan Manuel Macías.
La ocupación de Cárdenas por López (tenido por algunos
como anexionista) y sus compañeros, la gran mayoría
norteamericanos, sólo duró unas 12 horas, desde
la madrugada hasta la noche del 19. En esa fecha
también se conmemoraba la muerte de Martí, y no
era posible mezclar el luto de ese recuerdo con
la alegría por el nacimiento de la República, y
postergó la celebración. Además, debe recordarse
que, a mediados de 1902, urgía dar por terminada
la intervención norteamericana, y que las fechas
más queridas por los cubanos estaban casi todas
al principio o al final del año (febrero, octubre,
noviembre, diciembre). Y aun puede suponerse que,
con buen juicio, Wood prefirió una fecha virgen
que a nadie le trajera el recuerdo de las luchas
y conflictos entre los varios sectores de la sociedad.
Pero si la intención que determinó la fecha del
20 de Mayo como la del nacimiento de la República
no fue todo lo pura que podía esperarse, la consagró
para siempre el fervor del pueblo por lo que para
él representaba.
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